El aceite de oliva se queda sin su ‘clase media’

El aceite de oliva en España se está quedando sin su clase media y es que si hubiera que definir con una palabra su consumo a día de hoy, esta sería la de «bipolaridad». Se está produciendo una tendencia curiosa en los supermercados: como el precio de este producto subió tanto el año pasado, los españoles han dejado de comprar el aceite de oliva de gama media y se han pasado a los polos, por lo que se han disparado las ventas de los más baratos y también las de los más caros.

A pesar de que es un elemento imprescindible en nuestra cocina, también es uno de los alimentos más sensibles a la subida de los precios. El consumidor no renuncia a él, pero en cuanto se dispara su coste, se pasa a otras variedades más baratas. Es lo que ha ocurrido en 2016. El precio creció un 9% hasta situarse en los 3,73 euros de media y sus ventas en volumen, en litros vendidos, cayeron un 3%, según datos facilitados por la consultora Nielsen.

Como consecuencia de esta subida, el consumidor ha optado por comprar los aceites más económicos de la gama. Aunque esta reacción parece lógica, no lo es tanto que, de manera paralela, se hayan disparado un 20% las ventas del de oliva súper premium, ese que supera con creces el precio del normal, el que al consumidor ahora le parece que está caro.

«El aceite es un incondicional de la cesta de la compra. El consumidor no va a renunciar a él, pero sí es hipersensible a su precio. Cuando sube mucho, que es lo que ha sucedido en los últimos tiempos, no duda en buscar precios más económicos», explica Sebastián Rodríguez-Correa, experto del sector de Nielsen.

Los cuatro aceites
Se entiende que el aceite de oliva está caro cuando supera la barrera psicológica de los tres euros. Es lo que consideramos que es un precio razonable para este producto tan arraigado en nuestra cocina.

En los supermercados e hipermercados el aceite de oliva se puede dividir en cuatro familias. El económico es el que, tomando como referencia esos 3,73 euros que cuesta de media el producto, se vende por debajo de los 3,36 euros el litro.

Las ventas de esta variedad más barata crecieron en 2016 un 2% en volumen. Su peso en las ventas totales es del 46%, lo que quiere decir que 46 de cada 100 litros de aceite de oliva que se venden son de esta gama más baja o económica.

En el otro extremo está el aceite súper premium . Es el que vale más de 5,22 euros el litro. Aunque sólo representa el 2% del volumen de ventas total de aceite de oliva, sus ventas se han disparado un 20%. «Estamos ante un producto que llega a un consumidor al que no le importa el precio, que le gusta la buena cocina y que busca la calidad por encima de todo», explica el experto Sebastián Rodríguez-Correa.

Mientras suben los pobres y los ricos, caen las ventas de los aceites de oliva que se sitúan en el ecuador o los de gama media:el llamado mainstream y el premium a secas. El primero de ellos, que tiene un coste de entre 3,36 euros y 4,10 euros el litro, se desplomó un 9% en volumen el año pasado. A pesar de ello, aún representa el 37% de todo el aceite de oliva que se vende en la distribución en nuestro país.

El oro líquido que es sólo premium, el hermano pequeño del súper premium y con precios que se mueven entre los cuatro y 5,22 euros, también se desplomó un 4%. Esta variedad representa el 15% de todo el aceite de oliva que se vende en nuestro país.

Muy promocional
Fuentes del sector explican que dentro de los pasillos de los supermercados, este es uno de los productos que más promociones saca, en función de cómo vayan sus ventas. Así, señalan, «son muy habituales las ofertas de tres por dos» y promociones de este tipo para impulsar su consumo.

Sin embargo el crecimiento del 20% en las gamas más exquisitas de este producto demuestra «que las variedades más premium también funcionan, que tienen su nicho de mercado y crecen a doble dígito», dicen en Nielsen.

Fuentes del sector añaden que esta bipolaridad también señala que hay una tendencia de que el consumo del aceite de oliva está creciendo, frente a otras variedades como el de girasol o el de palma.

Fuente: El Mundo

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